El día empieza antes de que la ciudad despierte.
Aún no hay clientes, pero el café ya está listo… porque este sueño no duerme.
6:00 AM
Abrir la puerta, encender la máquina, oler el primer café del día. Ese aroma no es solo café: es constancia, esfuerzo y propósito.
7:00 AM
Llegan los primeros clientes. Algunos vienen con prisa, otros buscan calma.
Para muchos, esta cafetería es su primer momento de paz del día.
9:00 AM
Revisar inventario, coordinar al equipo, saludar por nombre a quien ya es parte de la casa. Aquí no se venden solo bebidas, se crean vínculos.
12:00 PM
El rush del mediodía. Órdenes que van y vienen, vapor, tazas, sonrisas.
Cansancio físico, pero el corazón lleno.
3:00 PM
Un respiro. Nuevas ideas, revisar redes, pensar en promociones, soñar con lo que viene. Porque ser dueño también es ser creativo.
6:00 PM
Clientes que llegan a cerrar el día. Conversaciones lentas, risas suaves, el café ya no despierta… acompaña.
9:00 PM
Cerrar la caja, limpiar, apagar luces.
El cuerpo cansado, pero el alma tranquila.
Porque detrás de cada taza servida,
hay alguien que creyó en este sueño…
y decidió hacerlo realidad, todos los días.


